04 agosto, 2010

Papá y La Piompa.


Papá tenía dieciséis años, en 1936, después de una guerra fratricida, cuando le avisaron de que tenía que ir a un burdel del pueblo, conocido como La Piompa, a arreglar una avería de luz, ya que era hijo del electricista más conocido del pueblo, mi abuelo Bautista.

Cuando terminó, la Madame del sitio le preguntó que qué se debía, y cuando mi padre le dijo "Dos pesetas!", ella, sin inmutarse, llamó a una de las chicas que había allí y le espetó sin miramientos: "Niña! Acuéstate con éste!"...

Cuando le pregunté a papá que qué hizo, él, con toda la dicha del mundo, me dijo "Yo?.....Aprovecharme!".

Jajajajajajaja!......Te quiero, papá!...