22 agosto, 2010

Seguridad Social en Aracena.











Cogimos la furgo y nos fuimos a verlos.Despues de casi veinte años, mantienen fresco el mensaje: chulería, contundencia y rock´n´roll. Lo que ellos supieron más tarde es que venían a un sitio muy especial que formó parte de mi vida en los años 80.Viví tres preciosos años de mi vida en Linares de la Sierra, un sitio mágico entre Aracena y Alájar.Lo recomiendo como vacaciones de meditación, ensueño y vistas únicas de las estrellas en verano, aparte de un halo mágico que ha hecho, entre otras cosas, que haya un asentamiento hippie muy particular, el poblado de El Bardal, pasando Alájar.
En aquellos tiempos, Aracena era un hervidero de lo que se llamó la movida, y Ramiro y Joaquín tenían en ese sitio el mejor pub que nunca existió en aquella comarca del Jabugo.Jugaban con ventaja, ya que el hermano de Ramiro era manager de la Orquesta Mondragón, y las influencias, más sus continuos viajes a Londres a por discos raros hacian de aquel sitio un constante flujo de músicas de aquellos tiempos, sobre todo, en aquellos, precisamente, que nos ofrecían lo mismo a Radio Futura que a Bauhaus, Joy Division ó The Cramps.
Ayer me sorprendió la cantidad de chavalitos jovenes que con mochilas de los Ramones saltaban y se sabían al dedillo las canciones de J.Manuel Casañ. Seguramente, son todos hijos de aquel pub, el que nos calentaba con una estufa de leña los ritmos punkis, new wave ó siniestros con aroma de pata negra del lugar, que muy especial debe ser cuando los Templarios pusieron allí una sede que más tarde fue aplastada por la religion católica.
Hay que valer mucho para combinar con maestria el "Whole lotta love" de Led Zeppelin y a continuación empalmar directamente con el Achilipú, de Dolores Vargas, la Terremoto, ó combinar Tequila con Nino Bravo ó Umberto Tozzi.

Ayer vimos que Casañ y su grupo no sólo no están en la UCI de la Seguridad Social, sino que los viejos rockeros, los auténticos, jamás se ponen enfermos con el paso del tiempo.Gloria!